viernes, 18 de enero de 2013

LA IMPARABLE CORRUPCIÓN


Felipe Calderón en el Alcazar de Chapultepec. Foto: Alejandro Meléndez
LA IMPARABLE  CORRUPCIÓN
Jorge Meléndez Preciado
                Han aparecido en los medios de difusión varias noticias acerca de las transas realizadas por Felipe Calderón y sus empleados. La más significativa, que viene de atrás, es la relativa al otorgamiento de permisos a  casas de juego. Tan es grave el asunto  que la televisión ha puesto el dedo en la llaga. Es cierto, Televisa  fue beneficiada hace tiempo  con las concesiones a establecimientos que lucran con el vicio, la ilusión y la soledad.
                Pero además, nos hemos enterado ampliamente que los gobernadores de Jalisco y Chiapas, Emilio González  y Juan Sabines, respectivamente, dejaron más que endeudados a sus estados y hay faltantes en sus cuentas.
                En el caso de la entidad en el sureste mexicano, hay incluso detenidos alrededor de 10 alcaldes. Lo curioso y trágico es que pertenecen a los más diversos partidos. No hay una institución política que se salve en este caso. Lo que demuestra claramente por qué los ciudadanos evalúan en el último lugar a  políticos y  legisladores actuales.
                Y es que lejos de poner medidas, reglamentos correctos y vigilancia adecuada a los dineros públicos, los diputados y senadores únicamente tratan de recibir más y hacer menos. Algo que impide atacar  las malas prácticas, las cuales siguen porque jamás hay la menor sanción a quienes delinquen en el servicio público. Cuando más, se le apercibe o se le manda a la cárcel por un breve periodo, y luego, a gozar de lo esquilmado.
                Para las buenas conciencias panistas, no es una medalla de honor que con Felipe Calderón hayamos retrocedidos 33 lugares en el índice de corrupción mundial. Es decir, fuimos cual cangrejos, para atrás. Lo que muestra que el famoso cambio, lejos de alentar la participación de la gente, hizo que  aumentaran la suspicacia acerca de los nuevos gobernantes.
                El  reto es también para Enrique Peña Nieto. El presidente actual habla en muchos lugares, lanza iniciativas al por mayor, recibe a los personajes más disímbolos de la nación, ríe constantemente, aparece para dictar línea pero no hay una acción concreta, precisa que este combatiendo los males nuestros, sobre todo la  satanizada en palabas, aunque siempre presente  en todos lados,  corrupción.
                En el asunto de los casinos, en diferentes ediciones el periódico Reporte Índigo ha señalado que el señor Iván Peña Neder, recibió dos permisos para operar 94 casinos durante 25 años. La medida la tomó Felipe Calderón ¡dos minutos antes de concluir su administración! ¿Por qué?
                Según el periodista Álvaro Delgado, en Proceso (1889), Iván trabajó en la subsecretaria de Gobernación, con Abraham González. En esa misma dependencia laboraron Guillermo Santillán Rodríguez, titular de la Unidad de Enlace Federal, y Roberto Correa Méndez, ex director general de Juegos y Sorteos.
                Los tres: Peña, Santillán y Correa, son socios de Producciones Móviles, quienes obtuvieron las concesiones  de Felipe. Es decir, tenemos a personajes que fueron ayudados no porque tuvieran experiencia en el asunto, más bien porque supieron acercarse al árbol que protege y da frutos. Claro para que esa planta crezca, hay que regarla. Y sabemos que  varios personajes facilitaron dinero para las campañas políticas de allegados a Calderón.
                En el periódico que dirige Ramón Alberto Garza se habla mucho de Roberto Gil, quien fue candidato a la presidencia del PAN y el operador de Josefina Vázquez Mota en su frustrado esfuerzo para llegar a la primera magistratura.
                También hay otras fuentes que señalan a Ernesto Cordero como alguien que recibió favores y dinero de los llamados casineros.
                El asunto no es nuevo, Santiago Creel, una semana antes de salir de Gobernación para su vano intento  para  ser candidato a la grande, dio 432 permisos, entre ellos los de Televisa, para supuestamente “democratizar el juego” en México (Delgado, dixit).
                Así pues, hay un mar de fondo en un asunto que debería estar vigilado, acotado, restringido y sancionado. Nada es así, como lo vimos en el Casino Royale de Monterrey, con sus 52  víctimas.
                En  Jalisco y Chiapas  la cuestión es terrible. En ambos ejemplos la prepotencia, el valemadrsimo, la imposición y la ausencia de  ética son evidentes.
                Mientras Juan Sabines ve acumularse la cantidad de malas prácticas realizadas durante su gestión, en la cual incluso favoreció a TV Azteca de mil formas: millones en propaganda, terrenos donados, gasto en diferentes productos de esta empresa y sus filiales, etc.  su relevo Manuel Velasco Coello trata de desmarcarse de su anterior padrino sin dar un verdadero golpe de timón.
                Y González Márquez, a quien se suponía que el  priista, Aristóteles Sandoval, iba a meter en orden e incluso castigar, le fue autorizado un nuevo préstamo por   dos mil 400 millones de pesos, gracias a los diputados del tricolor.
                Hay más ejemplos en Nuevo León, Tabasco y un largo etcétera. Lo grave es que la corrupción no parece tener fin.
@jamelendez44

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