miércoles, 24 de septiembre de 2014

EL PERIODISMO ENANO




EL PERIODISMO ENANO
Jorge Meléndez Preciado
La Jornada, por sus tres décadas
                  Bien lo dijo Gabriel García Márquez, el periodismo es el mejor oficio del mundo. Ya lo había señalado Ryszard Kapuscinski, ese trabajo  no es para los cínicos. Igual  está en sintonía el  libro Günter Wallraff: El periodista indeseable (Anagrama), ya que ese profesional desvelaba en el  texto  lo negativo de  su entorno, incluso a un periódico muy notorio y escandaloso: Bild.
                  Podríamos seguir anotando a grandes que han investigado a los poderosos, aunque debemos por ahora anotar que Marcela Turati recibió el premio latinoamericano de periodismo, que lleva el nombre del Nobel  colombiano. Y que las mujeres, en los últimos años, han sido de lo más destacado: Sanjuana Martínez, Anabel Hernández, Elia Baltazar y  varias más. En todos esos casos, la valentía se ha conjugado con la investigación en sus escritos, algo importantísimo.
                  Viene a cuento esto porque Carmen Aristegui dio a conocer, luego de verificar los hechos y darle voz a los involucrados, que Servando Gómez La Tuta- el émulo de Carlos Ahumada- le envió una grabación en la cual Eliseo Caballero, corresponsal de Televisa en Michoacán durante ¡26 años!, y José Luis Díaz, director de la agencia Esquema, no sólo dialogan con el líder de Los Caballeros Templarios (organización inexistente, según el procurador de esa entidad, Martín Godoy), sino que incluso le dan una serie de consejos para que logre  una mejor y más oportuna campaña de información.
                  Entre las orientaciones, en la que insisten,  es que colgara mantas, acción que han realizado una serie de cárteles, lo  que les ha permitido reproducir sus amenazas, sentencias y advertencias.
                  Otra de las cuestiones que era importante para Caballero y Díaz es ser el contacto  para que  varios reporteros, especialmente de otros países, tuvieran oportunidad de entrevistarse con uno de los hombres, que según dicen las autoridades federales, es  de los más buscados, aunque pareciera que no está en las cuevas a donde lo sitúan  informadores oficiales, sino en edificios sólidos y rodeado de sus asistentes.
                  Finalmente, al no ser escuchados con atención por el criminal, aceptan unos billetes, piden una troca (camioneta) y seis mil dólares para unas cámaras  de televisión que necesitan. Es decir, no se despiden con temor o rapidez, sino más bien tratando de sacar ventaja de su encuentro.
                  Para nadie es un secreto que el periodista debe ir a todos los frentes. Incluso con los malosos que andan regados por el país  y en ocasiones aparentan ser hombre de empresa, algo que vemos hoy muy claramente en Germán Larrea. Éste, últimamente,  ha sido atacado por muchos reporteros y medios debido a que se saltó las trancas y ha roto acuerdos con importantes  hombre de dinero.  
                  En estos días hemos leído entrevistas de quienes se dicen periodistas y ante el ejecutivo no cuestionan nada. Y es que estar en la cúspide impide ver para abajo. Algo que lo plantea muy bien en El Sha (Anagrama) el polaco Kapuscinski.
                  En el casi soliloquio de La Tuta sabemos que la compañera Denise Maerker anduvo por esos rumbos. Y también  escuchamos  los insultos que lanza Servando a Ciro Gómez Leyva (dice  que este  es un “hijo de perra madre”), quien ha comentado acerca de la organización que no se rinde o, seguramente, esté tan enraizada en las esferas de poderes  estatales y nacionales,  que es imposible erradicarla.
                  Surge, es cierto, una pregunta entre otras: ¿Vale la pena difundir este material enviado por los maleantes?
                  Sí
 Ello si se verifica   su autenticidad, si se les permite a los involucrados (básicamente los informadores) dar su versión y si es de interés nacional y aporta datos para la situación que estamos viviendo.
                  En los tres casos, vemos que no hay refutaciones, si acaso molestia de algunos.
Eliseo y José Luis, por cierto,  dieron su punto de vista, contradictoria e increíble; y la presencia y accionar de Servando Gómez nos demuestra que las noticias  oficiales acerca de lo que ocurre en Michoacán son únicamente  propaganda momentánea.
                   Televisa, por cierto, despidió de inmediato a Caballero. Mundo Fox se quejó que la entrevista realizada por su reportero,  Rolando Nichols,  se hizo sin saber que había acuerdos entre los informadores mexicanos y La Tuta. Y nos enteramos claramente de algo muy sabido, como una buena cantidad de lo que se dicen periodistas son agentes de relaciones públicas, mandaderos de los  “importantes” o negociantes que buscan impresionar al público para adquirir notoriedad y ganar dinero por montones.
                  Por cierto, a una buena cantidad de corresponsables les pagan menos de 100 pesos por nota publicada, lo que impulsa a muchos de ellos  a efectuar   otras tareas. Esto lo tienen que corregir los llamados medios nacionales para  que sus reporteros sean realmente profesionales. Mientras hay otros de nuestra profesión que se han vuelto millonarios en unos cuantos años (sic con embute en la mano).

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